IRMA PINEDA

SAMUEL PACCO THUPA

SIXTO VAZQUEZ ZULETA

RAYEN KVYEN

WANKA WILLKA

LILIANA ANCALAO

JORGE W.ABALOS

GRACIELA HUINAO

ALEJANDRO ROMUALDO

ALFREDO TURBAY

IRMA PINEDA

IRMA PINEDA es poeta, ensayista y traductora. Es autora de los poemarios Xilase Nisado’ (Nostalgias del Mar), Ndaani’ Gueela’ (En el Vientre de la Noche), Xilase qui rié… (La Nostalgia no se marcha…), coautora del libro Huhuexochitlajtoli-Diidxaguie’ yooxho’ (Viejos Poemas) y coautora de los discos Lluvia de Sueños III (conaculta), El que la hace la canta (Sony Music) y Las voces del Cenzontle.
Además de publicar en diversos medios de México, Colombia, Estados Unidos, Canadá, Italia, España y Yugoslavia. Ha obtenido los premios de Residencia Artística en Estados Unidos, Colombia y Canadá. Actualmente es Becaria del Programa de Apoyo al Desarrollo Artístico para jóvenes creadores del Fonca-Conaculta (ciclo 2008-2009).

Su blog es http://zapotecosdelmundo.ning.com

BEDANDÁ GUENDAGUTI LII
Bedandá guendaguti lii ndaani guidxi situ
situ nuu lídxu’, situ nuu xpínu’
ndaani ti guiiru’ bilácabe lii quigánacabe tu lalu’
gasti guiidxu’ zieú’
ni ti rezá
ni ti guié’
ni ti riuunda’ nuzaani neza zé ñeu’
yana suguaa dxisiou’
ruaa ti neza
laga jñou’ cuyubi ti gue’tu’ yaa
tulaa gucaabibe xha’bu’
ni jmá riula’dxilu’
tulaa gucaabibe guié’ ni qui nusinaxhi ládilu’
xquendaruuna qui nidaa ra diagalu’.
Nanadxichibe cabezu’...

TE SORPRENDIÓ LA MUERTE
Te sorprendió la muerte en un lugar lejano
de tu casa, de tu gente
en un agujero te lanzaron sin nombre
sin pertenencias
sin rezos
sin flores
sin cantos que alumbren la marcha
de tus pies
y te quedas parado
en la boca de un camino
mientras tu madre busca un muerto reciente
a quien encargar la ropa
que tanto te gustaba
las flores que nunca aromaron tu cuerpo
el llanto que no entró por tus oídos.
Ella sabe que esperas...

No me veras morir

No me verás morir
no podrás olvidar
Soy tu madre 
tu padre
la vieja palabra de tu abuelo
la costumbre de los tiempos
la lágrima que brota de un anciano sauce
la más triste de las ramas
perdida entre las hojas
No me verás morir
porque soy
un cesto de carrizo donde aún se mueven las tenazas
del papá camarón
el pescado que Dios comió
la serpiente que devoró un conejo
el conejo que siempre se burló del coyote
el coyote que tragó un panal de avispas
la miel que brota de mis senos
tu ombligo soy
y no me verás morir
Aunque creas que todos se han marchado
no me verás morir
Habrá una semilla
escondida entre los matorrales del camino
que a esta tierra ha de volver
y sembrará el futuro
y será alimento de nuestras almas
y renacerá nuestra palabra
y no me verás morir
porque seremos fuertes
porque seremos siempre vivos
porque nuestro canto será eterno
porque seremos nosotros y tú
y los hijos de nuestros hijos
y el temblor de esta tierra
que sacudirá el mar
 y seremos muchos corazones
aferrados a la esencia de los binnizá
y no me verás morir
no me verás morir
no me veras morir


La Vicuña

        Cuentan que había un curandero. Había ido a las alturas y venía caminando con un compañero suyo en la puna. Estaban descansando un poco al borde de una laguna cuando aparecieron unas vicuñas. El curandero sacó su honda de su atado mágico, les disparó y mató al propio capitán de las vicuñas. El capitán llevaba una campanilla en el cuello. El curandero desató la campanilla, se la quitó y la guardó  en su atado. Luego despellejó la vicuña, recogieron bosta y con ella hicieron un fogoncito donde asaron donde asaron algunas tajadas de vicuñas. La carne estaba chirriando sobre el fogón. El compañero del curandero arrancó un pedazo con la mano y probó para ver a qué sabía. Esa carne era tan rica que agarró en seguida un buen pedazo y se puso a comer.           

En eso llegó un señor y le dijo al curandero:         
-¿Por qué mataste a mi capitán? ¡Vamos! Nuestro Señor te está llamando.         
-No quiero y no puedo ir, contestó el curandero.         
-Llévate sólo la campanilla, le  ordenó el señor.         

Finalmente el curandero tuvo que tomar la campanilla e irse con el señor. Los auquis le debieron colgar la campanilla al cuello y él mismo regresó encabezando la recua de vicuñas. Llegó al borde de la misma laguna. Se agachó y tomó agua. Luego se fue, como lo hacía el capitán muerto. Las vicuñas esperaron a que su capitán terminara de tomar para tomar ellas también. Luego se fueron en fila. Una vez en el cerro, el capitán gritó:
-Compañero, no me esperes. Nuestro Señor me obliga. Por haber matado al capitán tengo que irme. Avisa a mi mujer y a mis hijos. Ya no nos volveremos a ver. Llévate mi atado, cómete el asado y vete.         

Y se marchó. Las vicuñas lo siguieron por el cerro. Aquí termina esta historia.

Quechua                

Wik´uñamanta

            Huk paqu runas kasqa. Purisqa alturata. Kumpañanwasi alturata purimushanku. Hinaspa qucha patapi samarqunku. Samarquptinku trupa wik´uña rikhurimun. Chaypa paqu runa siñal q´ipinmanta wark´anta hurqurqukun, wark´an, kikin kapitanta sipirqapun. Kunkanpi kampanillayuq kaspa kapitanga. Kampanillantapa hurqurqun, paskarpun, paskarqun, siñal q´ipinman waqaycharqun. Wik ´uñata ch´utirqapun. Q´awakunatas huñumunku. Humita ruwapunku. Chayqa humipi khallata kankaykurquntu. “Tiss” nispas t´sisiyarimushan  kankaqa. Hinaspa ay karahu! Chay kumpañanqa ña mikhunña sillphaspa. Pruebata ruwanña. Ch´ipaykushanña, mikhushanña.

            Hinallamansi huk wiraqucha chayarqamun:
            -Imapaqmi kay kapitanñiyta sipirqamurqanki? Hakuschis! Waqyachishasunki Taytanchis, nispa.
            -Mana riymanchu u mana riymanchu!
            -Qanqa Kampanillallata aparikuy!
            Hinaspa Kampanillallata aparikuspa pasapunku.
            Awkikunachá riki kunkanman warkurqamun kampanillata. Chayqa pay kikinsi trupa wik´uñata pusaykukuspa pasaykamun. Kasqan qucha patamansi Chayarqamun. Thallaykuspas unuta ukyarqun. Unuta ukyarquspa puriripullantaq kasqanta. Wik´uñakunapas kasqanta tumaykullantaq unuta, kapitanñin tumaykuqtin. Chaymanta pasapun. Philacharikunsi. Altu lumamantachá waqyakamun:
            -Compañero, amañan! Taytanchismi obligamuwan. ñuqan kapitan sisisqaymanta ripushani. Warmiyman, wawayman willaykapuwanki. Manan tupasunmanñachu. Q´ipiytapas qanña apapunki,  kankakunatapas mikhusykapuspa ripunki.
            Aqnatas siqaykapun. Lumapi wik´uña qhipanta siqaykapun. Anchayllapi chayqa tukukapun.

Del libro “Karu ñankunapi” 40 cuentos en quechua y castellano de la comunidad de Usi (Quispicanchi-Cusco)
Cesar Itier
Kwintu Willaqkuna
Agustín Thupa Pacco
Santos Pacco Ccama
Samuel Pacco Thupa
Aquilino Thupa Pacco

 

SIXTO VAZQUEZ ZULETA

El Ukumari

"Toqo en quichua es un abismo, una profundidad, un precipicio. .Toqo, que es depresion del algarrobo

-Por que le llamaron Toqo?

"Es el nombre que me puso mi padre. Mi padre era kayawasha, curandero. El quechua es una lengua tiene sintaxis, gramatica, ortografia. El carnaval es una mas de las fiestas donde yo vivo, todo el año hay fiestas de diferentes tipos, eso es lo que justamente muestro en el museo. Sin ir mas lejos acaba de pasar la fiesta de San Juan. Ahora viene el 1 de agosto la toreada de la vincha, luego viene la mancafiesta, la fiesta de Iruya con la danza, todo el año. Esa es una de las causas por la que se declaro patrimonio cultural de la humanidad a la quebrada de Humahuaca".

Quien lo dice es Sixto Vazquez Zuleta, escritor, periodista y maestro indigena y ademas, creador del Museo del Carnaval Norteño en Humahuaca, donde vive. Sonrie cuando le hablan del carnaval

"Si, sigo siendo participe de la fiesta del carnaval. Me disfrazo, salgo a bailar."

Sixto, el escritor

Casi todos los cuentos provienen de la vida real, aunque últimamente me estoy volcando a lo ficcional, te cuento en breves lineas uno de mis ultimos cuentos que se llama ukumari. El ukumari es un ser mitico, fabuloso, una especie de ser humano con forma de oso, con el cuerpo lleno de pelos. El ukumari vive en la selva, en el monte de Salta, de Jujuy, Catamarca, y de Bolivia, en toda la cuña amazonica. Entonces, el tema se desarrolla en el Parque Nacional Calilegua. Uno de los guardaparques esta dando una clase a un grupo de científicos de Buenos Aires y les explica que es el ukumari, que forma tiene, donde se lo ha visto, con que leyendas se relaciona y les dice por ultimo que es real. Cuando termina de dar su clase, la jefa de los científicos, una doctora de Buenos Aires, le dice yo quiero hablar con usted, bueno hablamos, y salen por el medio del monte, de las luciérnagas, de las plantas, los arboles, en medio de la oscuridad, y la doctora le dice “yo estuve estudiando su caso”, y el guardaparque se asombra, le pregunta, “como, me estuvo estudiando a mi?”, si,por que su mama es de aquí, no, de Valle Grande, el parque nacional Calilegua esta en Valle Grande. Y el guardaparque le dice si, mi mama es de aquí y sigue la científica,cuando era adolescente se perdio durante varios meses y se decia que la habia raptado el ukumari, es verdad le contesta tambien. Esa chica-prosigue la científica- volvio a la casa luego embarazada, tuvo un hijo y nunca quiso decir donde habia estado todo ese tiempo ni que le habia pasado. El guardaparque ya medio inquieto dice si, debe ser. “El asunto es que ahora tengo ese hijo delante mio, a su mama le paso todo eso, y si le paso, sabe que estuve estudiando su tipo sanguíneo y no pertenece a ninguno conocido, el guardaparuqe mas inquieto dice a que viene eso, “ademas usted calza numero 45 y tiene mucho vello, y que tiene que ver todo eso, tiene que ver porque soy la jefa de esta expedición y es la culminación de mi carrera. El guardaparque asombrado dice bueno muy bien. “Estoy en mis dias mas fértiles de ovulación y por eso calcule todo para estar esta noche aquí”, bueno, y...el guardaparque todavía no caia. “Muy sencillo, quiero tener un hijo de usted", y el guardaparque. Ah dice, era eso.

Y asi nacio la dinastía de los ukumaris de los ojos azules"

 

Reportaje en el diario “Clarín” del 17 de febrero de 2008 a Eduardo Fellner, ex-gobernador de Jujuy y actual presidente de la Cámara de Diputados de la Nación.
Periodista: Ahora que un negro puede ser presidente de los EE. UU. ¿imagina a un colla gobernador de Jujuy?
Dr. Fellner: ¿Por qué no? Evo Morales, viniendo de una comunidad aborigen, ha dado una nueva experiencia en Bolivia. Podría ser perfectamente alguien de las comunidades aborígenes.

 

Colla gobernador

Pero mire diputado,
aquí nadie come vidrio.
Hace unos años nadie
oía hablar de los indios.

Son rápidos estos coyas,
han visto la oportunidad.
Nombran la constitución
y nos piden la igualdad

Casi para no creer.
Han formado su partido,
sin siquiera consultarnos
entre ellos se han elegido.

En las últimas elecciones
han ganado en Humahuaca
y tienen dos concejales.
Mire usted que hazaña.

Por los libros sé, doctor.
Los españoles decían:
No hay peor que el colla leído.
Mucha razón tenían

Así nomás es, senador.
El mundo está patas arriba,
ahora exclaman ¡Jallalla!
en vez de decir ¡viva!

Un gobierno de indios
es una involución,
populismo, demagogia.
¡Que va a ser revolución!

El traje les queda grande,
no tienen capacidad,
filosofía ni ideología
ni mística de verdad.

El peligro es si se unen
todos juntos a votar.
Va a ser un forúnculo
en el tejido social.

Así como van las cosas,
no se extrañe senador.
Si un día nos aparece
un colla gobernador

No creo, es igual que su perro
le dijera ¡sé hablar!
Y al otro día le pidiera
que lo trate como igual.

 

 

Lilian Arias

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RAYEN KVYEN: poetisa mapuche del Gulumapu

ECLIPSE

Cuando el sol y la luna

se besan detrás de las montañas,

recorro los senderos de tu cuerpo

y en la penumbra plateada-dorada

bajo en raudales ríos

desembocando

en desconocidos mares

en el vaivén de las olas

que estallan con el amanecer

JAMPAYKO

Fey may antv ka kvyeh

xuruygu furitu mawiza,

xeka xeka tufin tami kalvb mapu

cew ñi kiñie antv pogey epe kurv nagaltu

xay xay leufv

cew ñi xawvpeyem

poyepenuel bafkenmu may

cew ñi rewkey awna

wvnman mew pafkvygvn.

(Extraido de www.mapuexpress.net)

 

Wanka Willka, escritor nacido en Peru

Los cuyes de Don Antuko

Don Antuko ciraba varios pares de cuyes
en los alrededores de su fogón. Por los
cuidados prodigados los cuyes aumentaron rápidamente.
Varias mañanas, en momentos de
darles el pasto, don Antuko recogía varios cuyes
muertos. Un unchuchukuy persiguió a un cuy
maltón. Los cuyes corrían para todos lados
tratando salvarse del enemigo. El perseguido se
enfrentó a su atacante; con valentía repelía los
mordiscos. Cuando el unchuchukuy se insinuaba vencedor, los cuyes
rodearon al depredador, lo atacaron y lograron matarlo

Tayta Antukupa qowinkuna
Tayta Antukus, tullpan muyuriqninpi achka qowikunata
uywakuspa, chayraykus chaylla qowikunapa mirarqusqa

Tutamantakunas qorata qaraspan uqaripq wañusqa
qowikunata, unchuchukuysi qowikunapa ñotqonta
suqusrquspa.

Uj tutas unchuchukuyqa malta qowita qatikachasqa.
Wakin qowikunañataqsi kallpasqaku pakakuyta munaspanku

Malta qowiqa unchuchukuyta kutirisqa, mana mancharispa
kachuparqusqa, ichapa maqanakusqaku kuskamanta

Yaqaña unchuchukuy llallirquchkaptinsi, wakin
qawikunaqa unchuchukuyta waykarqusqaku
wañuchinankukama

(Del libro"15 Fabulas Andinas", Wanka Willka)

 

Liliana Ancalao, poeta mapuche nacida en Comodoro Rivadavia

Cuando me muera debere cruzar el rio

cuando me muera debere cruzar el rio
que perro hara de guia si no tengo
un perro flaco que olera mi cobardia
ira a mi lado

y estara la vieja en la balsa
le entregare dos llankas para que me cruce
las piedras arrancadas de cuajo
de mi garganta
de mi estomago
crecidas en los dolores en los gritos que no pude gritar
cuando se agrandaban mis ojos y hacia que vivia

entregare esas piedras y no habra mas
seguro lagrimas
porque no pude encontrarle el secreto a esta vida
porque me fui detras de los fantasmas
buscando tramas y arañas, y cantaros y hojas

¿reconocera la vieja su valor?

subiremos con mi perro
la balsa se deslizara en la tarde
hacia el oeste

arribaremos
y tiene que estar alli mi hermana menor
tiene que estar
no puede ser la muerte una nada para un pajaro
para quien ha pintado con pinceles el fuego

ella tendra cicatrices visibles en los ojos
sus ojos mas certeros aun
hurgaran en mi hasta sacarme las espinas
me dibujara el rostro con sus dedos
una huella de choique

ardera el fuego sobre piedras azules
comeremos corazones palpitantes
y mi hermana pintara un kultrun en el aire
con la sangre

despues no sabre si soy un caballo o un resuello
si es el viento una trutruka
y saldremos galopando a desparramar las estrellas del rio
y en el movimiento circular
sabre de una vez
que es ser un guerrero que corre libre hacia la muerte
que visiones lo ardian

regresaremos al mallin y habra la gente alrededor del fuego
las ollas tiznadas y la luna y cada hoja de los alamos brillando

entonces me recordare
de ellos tan lejos y morire de nuevo

de los barrios planes de vivienda
creciendo en vertigo
en la ciudad con horizonte
las bolsas de nylon y las estrellas
alli
entre los cables del alumbrado publico

(Extraido de "Tejido con lana cruda")

 

del Libro Shalacos de Jorge W.Abalos

QUILLITU

Estamos sentados alrededor del fuego, gozando del
calorcito en esta mañana de invierno. Algunos chicos
juegan al Quillitu. Han tomado un trocito de caña de
simbol y, encendiéndolo, uno de ellos se lo coloca en
la boca y lo pasa luego a su vecino, mientras se
desarroll este diálogo:
-Vendo Quillitu. Quillitu te venderé.
-¿Cuánto vale Quillitu?
-Diaz arrobas de ancos.
-Yo te lo compraré.
-¿Y si muere Quillitu?
-Con el cogote lo pagaré.
Mientras se van pasando el simbol encendido, quien lo
sostiene debe evitar que se apague.
Cuando esto ocurre, el que lo tiene debe pagar con su
vida la muerte de Quillitu y es sometido a
decapitación. Cuando Antu es el ajusticiado, al darle
en la nuca el canto de la mano del verdugo, él hace un
movimiento con la cabeza, la que parece haberse salido
de su lugar, y luego se desploma espectacularmente.
¡Este tipo haría un gran actor!...
-Che, Rucha, Quillito... ¿qué quiere decir?
-Es "lunita", señor. ¿No te acuerdas que Quilla es la
luna?
-¡Es claro!.... Soy un tonto, Rucha; tendría que
haberme dado cuenta.
-No sos tonto, señor; sólo es que hay tantas cosas que
no sabes.

Jorge W. Abalos nació en 1915 en la ciudad de La
Plata, Capital de la Provincia de Buenos Aires, pero
toda su vida transcurrio en el norte del país. En
Santiago del Estero ejerció la docencia como maestro
rural durante ocho años, luego se desempeñ cmo
profesor en las universidades de Tucumán y Córdoba.
Otras obras:
Shunko (1949)
Animales leyendas y coplas (1953)
Norte pencoso (1964)
Terciopelo, la cazadora negra (1971)
Coplero popular (1973)
Zoología (1975)

Shalacos
Jorge W. Abalos
Losada
1975
126 páginas

abalos

Jorge W. Abalos es uno de los autores, dentro de la literatura nacional, que conoce a la perfección el trabajo de los maestros rurales, pues ejerció esa profesión durante ocho años. El autor relata en primera persona los hechos autobiográficos de su vida. La de aquel maestro, de 18 años,  que llega a Santiago del Estero, a enseñar, que se adentra en el monte y queda a merced de la soledad, quien toma su existencia como rehén.
El autor cuenta el miedo que tuvo al desconocer cual sería su reacción frente a determinadas situaciones. Ese temor no es más que la humildad de aquellas personas que con gran sabiduría, se lanzan a educar en sitios recónditos de nuestro país. Y el “eros pedagógico” es el lazo que se establece entre el protagonista y sus discípulos, la solidaridad, el respeto y la entrega incondicionada.
Un maestro solitario que debe adaptarse a la deficiencia edilicia – la escuela consta de un patio de tierra y las construcciones son de palo a pique y tierra amasada- y a la falta de toda clase de recursos. Este libro es una alegoría a la esencia humana, ajena a todo brillo, a toda vulgaridad.
Cada historia es conmovedora. La de Coshmi, por ejemplo, un niño que vive en el monte y aunque no va al colegio interactúa con los alumnos en los recreos. Finalmente, sus compañeros de juego lo convencen para ir a la escuela. Nachi le enseña a castigar el sandial y las chinitas a cocinar amscka. Shigu, Joshela e Ishu quedan huérfanos y encuentran el consuelo en la carta y un libro que el maestro les envía.
El libro está basado en treinta y cuatro relatos cortos y simples, con gran cantidad de palabras en quichua y un vocabulario al final para comprender el significado de cada término. Para aquellos lectores –que no han conocido la vida en el monte- estas historias quizá les parecerán surrealistas; y otras, aunque puedan considerarlas reales, les será difícil creer que puedan llegar a suceder.
La  vida de los shalacos, como se llama a los habitantes de la costa del río Salado del norte, parece simple. Sin embargo, si descubren el verdadero significado de las palabras, verán que los niños crecen sin cubrir sus necesidades básicas satisfechas; y que, el maestro tiene la ardua tarea de contactarlos con el mundo, pero en el idioma castellano.

Lilian Arias

 

 

 

GRACIELA HUINAO
Poetisa de Walinto, Gulumapu

SALMO 1492

Nunca fuimos
El pueblo señalado
Pero nos matan
En señal de la cruz

ALEJANDRO ROMUALDO

Poeta peruano (1926/2008)

Canto Coral a Tupac Amaru que es Libertad

Lo harán volar
con dinamita. En masa,
lo cargarán, lo arrastrarán. A golpes,
le llenarán de pólvora la boca.
Lo volarán:
                                                                 ¡Y no podrán matarlo!
                                                                 Lo pondrán de cabeza. Arrancarán
                                                                 sus deseos, sus dientes y sus gritos.
                                                                 Lo patearán a toda furia. Luego
                                                                 Lo sangrarán:
                                                                                             ¡Y no podrán matarlo!
Coronarán con sangre su cabeza;
sus pómulos, con golpes. Y con clavos
sus costillas. Le harán morder el polvo.
Lo golpearán.
                                                                                          ¡Y no podrán matarlo!
                                                                 Le sacarán los sueños y los ojos.
                                                                 Querrán descuartizarlo grito a grito.
                                                                 Lo escupirán. Y a golpe de matanza
                                                                 Lo clavarán:
                                                                                        ¡Y no podrán matarlo!
Lo pondrán en el centro de la plaza,
Boca arriba, mirando al infinito.
Le amarrarán los miembros. A la mala tirarán:

                                                                                  ¡Y no podrán matarlo!
                                                                Querrán volarlo y no podrán volarlo.
                                                                Querrán romperlo y no podrán romperlo.
                                                                Querrán matarlo y no podrán matarlo.
Querrán descuartizarlo, triturarlo,
Mancharlo, pisotearlo, desalmarlo.
                                                              Querrán volarlo y no podrán volarlo.
                                                              Querrán romperlo y no podrán romperlo.
                                                              Querrán matarlo y no podrán matarlo.
Al tercer día de los sufrimientos,
Cuando se crea todo consumado,
gritando ¡libertad! Sobre la tierra,
ha de volver.
                                                              ¡Y no podrán matarlo!

ALFREDO TURBAY (1912-1993) Historiador, investigador, aviador, nacido en Monteros, Tucuman

Oro para Pizarro Novela Histórica

Editora Castelar 1983 - 284 páginas



Contar la historia con los datos proporcionados por la transmisión oral no es tarea fácil. Sin embargo, Alfredo Turbay encontró la forma de concatenar cada dato y darle el formato de novela. ¿Qué es lo que convierte a esta novela histórica en una propuesta singular?

Turbay ubica los acontecimientos en el tiempo histórico conocido como: “protohistoria”, y a pesar de encontrarse con la problemática de la escasez de evidencias históricas y de testimonios, que indiquen cuales fueron los movimientos de los pueblos originarios, éstos resultaron verosímiles.

El autor intenta reconstruir un fragmento de la cultura inca, para ello toma como hilo conductor la historia de Pishcañiken Wáman, el último de una familia de chasquis incaicos, quien a partir de los acontecimientos que vive, recuerda y de los mensajes que debe transmitir devela el oscuro secreto del origen de su pueblo.

La tradición oral resguardó los datos y una nueva ciencia: la arqueoclimatología, le permite al autor mostrar que en la Edad de Bronce, los pueblos que habitaban estas tierras sufrieron las consecuencias de la “larga época del enorme frío” comprendida desde 1410 hasta 1520; y que, dicho periodo coincide con el de los Incas Históricos (Wiracocha, Pachacutij, Tupaj Yapanki y Wayna Capac).

En este libro “el concepto de realismo mágico” brota en cada párrafo, y demuestra que el lenguaje coloquial -esconde la verdadera historia de los pueblos originarios, que no consta en los relatos oficiales. A Turbay le basta narrar lo que escuchó, sin estridencias, atrapado por la simpleza que exige la gramática, para que el lector acceda a un tiempo remoto, misterioso y familiar a la vez.

No obstante, lejos de enredarse con la historia que todos saben respecto al encuentro de la cultura occidental con la originaria, esta novela se adentra en la realidad cotidiana de los personajes olvidados por los historiadores y testigos claves, a la hora de contar como se sucedieron los hechos. Y silenciados por los relatos gubernamentales en el sólo intento de ser incluidos entre los datos históricos.

Existió un cambio abrupto cuando los españoles se presentaron ante los incas, que comenzó a gestarse cuando los guardianes y chasquis los encontraron camino al Cuzco, el miedo se apodero de la población -dividida por la guerra civil- ante la llegada de los hombres con extraña vestimenta y fieras de grandes y largas patas. Este libro presenta una interesante variedad de historias, de hombres y mujeres comunes signados por un trágico destino, que a partir de este encuentro oscilará entre la resignación y la lucha, pero con un objetivo claro: conservar su identidad.

LA