Proyecto de Ley:

REEMPLAZO DE LA IMAGEN DE JULIO A. ROCA POR LA DE LA TENIENTA CORONELA JUANA AZURDUY EN LOS BILLETES DE PESOS CIEN ($ 100,-)

 

Art. 1º – El Banco Central de la República Argentina y la Casa de Moneda dispondrán lo necesario para la emisión de papel moneda con la imagen de la Teniente Coronela Juana Azurduy de Padilla, en reemplazo de la actual imagen de Julio Argentino Roca.

Art. 2º – El Poder Ejecutivo nacional dispondrá lo necesario y reglamentara la presente ley para implementar lo establecido en el artículo precedente en tiempo y términos adecuados.

Art. 3º – Comuníquese al Poder Ejecutivo.

 

Fundamentos

 

La historia, desde antaño, ha sido contada a partir de una sola posición, desde un solo punto de vista - el reverso de la moneda que hasta hoy nos han mostrado los supuestos “vencedores”, papel ocupado por los hombres - dejando de lado el protagonismo que las mujeres han tenido en ella.

La historia de nuestro país se ha forjado, no sólo con la participación de hombres, sino que también con la contribución y la energía de muchísimas mujeres que en su lucha siempre han sido protagonistas en el crecimiento de nuestra Nación - muchas de ellas en épocas donde la mujer era totalmente discriminada -; protagonismo éste que, sin él, los hechos no hubiesen sido los mismos.

 

Por ello, el  objetivo  del  presente  proyecto es incluir dentro de los billetes de pesos cien ($ 100,-) la imagen de la Teniente Coronela Juana Azurduy en reemplazo de la actual imagen de Julio A. Roca.

Y por qué la imagen de una mujer en uno de los billetes de curso legal? Porque en el marco de un gobierno que avanza en políticas públicas estatales dentro del reconocimiento y cuidado de los derechos de las mujeres, nos parece un buen momento para que como población nos vayamos empapando de lleno en el

respeto y el cumplimiento efectivo de los mismos,  comenzando por la inserción de la imagen femenina en uno de los aspectos que diariamente nos circunda, como es el manejo habitual de dinero para cualquier tipo de transacción.

Como sabemos, es totalmente usual el intercambio de billetes en el día a día de la población, entonces: qué mejor ocasión para marcar en este escenario una paridad que venimos buscando las mujeres  desde antaño?

Y por qué reemplazar la imagen de Julio A. Roca por la de la Teniente Coronela Juana Azurduy? No queremos adentrarnos en una clase de historia, pero es imprescindible hacer una mención para la esencia de este proyecto entrar en el transcurso del relato histórico de nuestro país.

En julio de 1878, al hacerse cargo del Ministerio de Guerra y Marina, el general Julio Argentino Roca puso en marcha un plan donde resolvía terminar con la población indígena del sur para afirmar lo que él llamó la “soberanía nacional”.

Fue en ese mismo mes que cada comandante de frontera recibió la orden de invadir las tierras aborígenes. Y Roca usó una palabra que, mucho tiempo después, utilizarían los nazis: hay que emprender rápidamente una “campaña de limpieza”. La orden tenía como objetivo avanzar con rapidez hasta la línea del río Negro y, en lo posible, no dejar a nadie con vida. Así fueron asesinados miles de indígenas - entre ellos mujeres, ancianos y niños -, incorporando al “dominio soberano y efectivo de la Nación” una superficie territorial de 15.000 leguas.

Pero Roca, aun insatisfecho con ello, comenzó nuevas acciones de exterminio cuando asumió su segunda presidencia. Para acabar definitivamente con los aborígenes del territorio sur, el general Lorenzo Wintter (gobernador de la Patagonia y jefe de su guarnición), emprendió otra campaña de aniquilamiento que se desarrolló entre fines de 1883 y principios de 1885.  En esta campaña dieron muerte a un número alto y no determinado de integrantes de las tribus como también a 3700 indígenas combatientes. El general Wintter, en su informe, le anunció al general Roca: “Me es altamente satisfactorio y cábeme el honor de manifestar al Superior Gobierno y al país, que ha desaparecido para siempre en el sur de la República toda limitación fronteriza contra el salvaje”.
Resta solamente agregar que esto se puede resumir es una sola palabra: genocidio.
La Teniente Coronela Juana Azurduy de Padilla fue una mujer que con gran audacia y compromiso con el futuro, se puso al frente de una lucha tan desigual, como fue la guerra independentista de nuestro territorio americano. Más aun, llegó a conseguir el título mencionado de Teniente Coronela no por azar de la vida sino,

muy por el contrario, por su valentía, tesón, fidelidad y lucha hacia lo que creía justo, como era la libertad para los pueblos de América del dominio extranjero.

Nació en el cantón de Toroca en las cercanías de Chuquisaca, el 12 de julio de 1780, dos años después de un hermano muerto prematuramente. Eso no era nacer en cualquier lugar ya que dicha ciudad - que también reci­bía los nombres de La Plata o Charcas - era una de las más importantes de la América española. Pertenecía al Virreynato del Río de La Plata desde 1776, igual que el resto del Alto Perú, y en ella residí­an nada menos que la Universidad de San Francisco Xavier, la Audiencia y el Arzobispado. Tal destino geográfico influyó decisivamente en su vida. Ese año la ciudad de La Paz fue sitiada por Tupac Catari y Bartolina Sisa, alzados en armas en apoyo a Túpac Amaru.
Durante su infancia, su familia tiene un buen pasar. Ella aprenderá el quechua y el aymará. Trabajará en el campo, en las tareas de la casa, y se relacionará con los campesinos e indios. En cambio,  su adolescencia será conflictiva ya que chocará con el conservadurismo de su tía, por lo que será enclaustrada en el Convento de Santa Teresa. En la universidad circulaban las ideas de los neoescolásticos españoles -Vitoria, Suárez, Covarrubias, Mariana-, que prepararon el camino para la conmoción ideológicaproducida por la Enciclopedia Francesa, y las ideas de Rousseau. Fue allí donde nacieron las demandas de igualdad, libertad y fraternidad que comenzaron a conmover los cimientos de la dominación española en sus colonias virreinales del sur de América. Juana se rebelará contra la rígida disciplina, promoviendo reuniones clandestinas.
Posteriormente, contrae matrimonio con Manuel Padilla, a quien acompañará y con quien luchará de igual a igual en la guerra contra las tropas realistas a tal punto que su ejemplo hizo que muchas mujeres se sumaran a la gesta. "En poco tiempo, el prestigio de Juana Azurduy se incrementó a límites casi míticos: los soldados de Padilla veían en ella la conjunción de una madre y esposa ejemplar con la valerosa luchadora; los indígenas prácticamente la convirtieron en objeto de culto, como una presencia vívida de la propia Pachamama". En 1816 Juana y su esposo, quienes tenían bajo sus ordenes 6000 indios, sitiaron por segunda vez la ciudad de Chuquisaca. Los realistas lograron poner fin al cerco, y en Tinteros, Manuel Ascencio Padilla encontró la muerte. Manuel Belgrano, en un hecho inédito, envió una carta donde nombraba a Juana Teniente Coronela.
Juana Azurduy intentó reorganizar la tropa sin recursos, acosada por el enemigo, perdió toda colaboración de los porteños. Juana decidió dirigirse a Salta a combatir junto a las tropas de Güemes, con quien estuvo tres años hasta ser sorprendida por la muerte de éste, en 1821. Decidió regresar junto a su hija de 6 años, pero recién en 1825 logró que el gobierno le dé cuatro mulas y cinco pesos

para poder regresar. En 1825 se declaró la independencia de Bolivia, el mariscal Sucre fue nombrado presidente vitalicio. Este le otorgó a Juana una pensión, que le fue quitada en 1857 bajo el gobierno de José María Linares.
Doña Juana terminó sus días olvidada y en la pobreza, el día 25 de mayo de 1862 cuando estaba por cumplir 82 años. Su restos fueron exhumados 100 años después, para ser guardados en un mausoleo que se construyó en su homenaje.

Es probable que, en relación a lo mencionado sobre Roca, no haya acuerdo unánime al respecto, pero lo cierto es que “la desaparición del salvaje” - como la llamó Roca - (la matanza que ello implicó), no es un hecho ficticio; es parte de la realidad misma de nuestro país y, en el escenario actual en el que estamos, escenario donde la existencia y el respeto por los derechos humanos no están solamente comprometidos en seminarios o en principios abstractos sino que se están plasmando en actos ciertos (y, más aun, cuando Argentina ha ratificado la mayoría de los tratados internacionales sobre derechos humanos, y que en la Reforma constitucional de 1994 se les reconoció jerarquía constitucional a muchos de ellos), es coherente proponer este cambio. 
La lucha de las mujeres fue fundamental en la guerra gaucha y fundamental fue la lucha librada por la Teniente Coronela Juana Azurduy. La historia debe ser contada como ciertamente ocurrió, porque de nada sirve relatarla si no se logra un cambio a favor de la verdad. Si seguimos manteniendo el actual status quo del asunto, nunca vamos a lograr los cambios que necesitamos para que todos podamos vivir en una sociedad respetuosa y orgullosa de sus valores.

Y es preciso que nuestros jóvenes se vean identificados con los símbolos de su Nación, que como parte de ellos son los billetes, pero identificados simbólicamente con una imagen mucho más humana y ejemplar, y que por ello es digna de ser propuesta la Teniente Coronela Juana Azurudy, mujer que luchó por la libertad de su tierra y por aquello que cría justo.

Por todo lo expuesto es que solicito a los señores Diputados que acompañen con su voto el presente proyecto de ley.